Comprender la mentalidad ágil

La mentalidad ágil implica una auténtica revolución en la gestión. Esta mentalidad hace que las empresas sean capaces de ofrecer un valor instantáneo, personalizado y sin fricciones a escala. Y también que logren adaptarse rápidamente a un mercado que cambia rápidamente y de manera masiva.

Contrariamente a la mentalidad burocrática que la precedía -y que aún prevalece en muchas compañías grandes-, la mentalidad ágil no se enfoca en obtener ganancias para la propia empresa o los accionistas. Y tampoco se rige por jerarquías rígidas ni por reglas fijas. Como se observa en este artículo que recomendamos leer, la preocupación principal de la mentalidad ágil es innovar y ofrecer un valor cada vez mayor para el cliente, trabajar en pequeños equipos autoorganizados y colaborar juntos en una red interactiva.

Una investigación de Gartner detectó que las principales razones para adoptar el paradigma de la agilidad son la entrega acelerada de productos (63%), una mejor alineación entre TI y el negocio (60%) y la capacidad mejorada para gestionar prioridades cambiantes (54%). Las organizaciones participantes citaron el cambio cultural como uno de los principales desafíos para desarrollar mesas, estructuras y procesos ágiles. Pasar de una cultura del control a otra de la confianza fue mencionado como uno de los retos fundamentales para el éxito continuo de la agilidad (acaparó el 56% de las elecciones, superando a cualquier otro desafío en más de 20 puntos porcentuales).

Con respecto a las metodologías ágiles utilizadas, el 90% mencionó Scrum, el 68% Kanban y el 35% design thinking.

Coherencia e integración

Ahora bien: hay algo que se observa en la práctica, y es que lograr los beneficios que promete la agilidad como marco filosófico depende en gran medida de que se ponga en juego la mentalidad de liderazgo requerida. Individualmente, ninguna de las prácticas de gestión que propone agile son nuevas. Lo novedoso “es la forma en que los nuevos objetivos, prácticas y valores de gestión constituyen un sistema coherente e integrado, impulsado y ´lubricado´ con una mentalidad de liderazgo común”.

Otro dato que se destaca en esta nota es que en la práctica los gerentes con una mentalidad ágil prestan atención a ciertos tipos de información, datos y preocupaciones. Analizan problemas de maneras particulares. Tienden a buscar ciertas clases de soluciones en el actual contexto de la transformación digital, centrándose en el valor para los clientes, trabajando en equipos pequeños y operando como una red. Sus formas de pensar, percibir y actuar a menudo se adquieren durante años de práctica. No es algo que se pueda obtener de la noche a la mañana.

En definitiva, lo que se plantea en este artículo que invitamos a leer es que la mentalidad ágil en realidad representa la profesionalización de la gestión en sí misma. Una idea por cierto audaz, pero que sintoniza plenamente con lo que observamos en nuestra práctica concreta  y con lo que buscamos inculcar día a día en las distintas organizaciones en que nos toca trabajar.

 

¿Siente que en su empresa ya arraigaron los fundamentos de la mentalidad ágil? ¡Nos encantaría que nos comente su experiencia!



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