La agilidad es para todos

Contrariamente a lo que creen algunos ejecutivos –sobre todo de empresas grandes-, la actitud y el enfoque de «fallar de manera veloz y a un costo accesible» no es apto únicamente para startups o para compañías big tech. Incluso las grandes corporaciones tradicionales pueden adoptar la  filosofía agile y sus métodos, de modo tal de replantear su cultura y su forma de trabajar y poder innovar de manera más veloz.

 

Por otra parte tampoco es que tienen demasiada opción: en nuestros días las compañías más disruptivas alteraron de tal forma las expectativas de los clientes, que dieron lugar a lo que hoy se conoce como “economía de la experiencia”. Y al hacerlo mandaron al arcón del olvido a las viejas formas de hacer negocios.

 

Como se explica en esta interesante nota de opinión, las organizaciones ya no pueden enfocarse en proteger sus “quintitas”. Hoy deben adoptar un enfoque que incluya el cambio y el riesgo. Es decir, deben avanzar hacia la agilidad.

 

Filosofía y método

La agilidad es un marco filosófico para organizar y administrar una organización y dotarla de capacidad de adaptarse a los cambios e innovar con gran velocidad y flexibilidad. Esta filosofía –que supone un cambio de mentalidad y cultura- se basa en el desarrollo de equipos pequeños y autónomos que crean rápidamente “mínimos productos viables”, que luego se pueden iterar velozmente y modificar de manera flexible.

Un estudio presentado en este artículo que recomendamos leer, indica que el 68% de las compañías todavía no adoptó ninguna práctica de trabajo ágil. En la investigación apenas el 9% de las empresas fueron  clasificadas como “líderes” en el terreno de la transformación digital y la evolución hacia el paradigma 4.0. Ahora bien, dentro de las compañías que integran ese grupo de “líderes”, el 70% adoptó agile y alguno de sus métodos o frameworks (como Scrum, Kanban, etc.), y el 60% espera un crecimiento de más del 10% en sus ingresos en los próximos 3 años, lo que habla a las claras de los beneficios concretos que genera la agilidad.

Para los ejecutivos de las grandes empresas, la agilidad puede sonar como un concepto algo abstracto. Pero en realidad se trata del camino más seguro para ayudar a las organizaciones a innovar con mayor velocidad y adaptarse mejor al cambio constante. Todo ello a través del desarrollo de procesos, estructuras y mesas ágiles.

 

Para profundizar en estos argumentos, sugerimos leer esta nota.

 

¿En su empresa ya iniciaron la transformación hacia la agilidad?



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