Si fallo con Scrum, ¿Kanban será mi salvación?

Cuando las implementaciones de Scrum fallan, los equipos buscan una “salvación” en Kanban. Se dicen a sí mismos que lo que ocurrió es que Scrum en realidad no les quedaba bien, y que con Kanban todo será diferente. Pero cambiar de uno a otro, ¿es realmente tan simple?

Tal como se expresa en este artículo, si bien es cierto que a veces puede ser más fácil comenzar con Kanban que con Scrum, el hecho de que la adopción resulte viable depende del contexto de cada organización y de su capacidad de adaptarse al cambio. De Scrum suele decirse que es fácil de aprender, pero difícil de dominar. Pues bien: lo mismo sucede con Kanban.

Kanban sí, Kanban no

Kanban es un sistema visual para gestionar el trabajo a medida que se avanza en un proceso. Este sistema visualiza tanto los procesos (los flujos de tareas) como el trabajo real que pasa por ellos. Su objetivo es identificar posibles cuellos de botella y solucionarlos para que el trabajo pueda fluir de manera rentable a una velocidad o rendimiento óptimos.

Es cierto que Kanban se presenta como un cambio menos drástico que Scrum, ya que presenta una transformación evolutiva desde la situación actual, con mejoras paso a paso y cambios más pequeños y manejables. Pero hay casos en los que implementarlo  puede ser aún más difícil que implementar Scrum. La ilusión de que Kanban le dará automáticamente a la organización una sensación innovadora desde el primer día en que lo pruebe, es una falacia. Y esto también corre para otros frameworks que puedan implementarse, como OKR.

Requisitos ineludibles

Para que Kanban realmente funcione es necesario estar dispuestos a cambiar las formas de trabajar, crear acuerdos de trabajo y  de equipo (definir pautas sobre cómo va a colaborar y comunicarse),  darle suficiente visibilidad al proceso y aceptar que cuanto más trabajo comience, más probable es que disminuya la velocidad y se atasque. Con este marco lo central es evitar los cuellos de botella para lograr el flujo constante. Y en tal sentido el foco y la priorización resultan claves. Por lo tanto Kanban también exige proactividad: no es una herramienta mágica, sino que también demanda planificación, supervisión y reuniones  retrospectivas.

En definitiva, para ser ágiles hay un requisito de base ineludible: adoptar la mentalidad y la filosofía de la agilidad. Hay que estar dispuestos a transitar un cambio de cultura y a cambiar más de una estructura. Además para obtener resultados reales la adopción de este paradigma debe darse en toda la empresa y de manera consistente, y no como evidenció un estudio reciente, que demostró que muchas organizaciones están adoptando un enfoque ad-hoc para agile: el 21% de los encuestados dijo que usa agile cuando / donde sea necesario, y el 23% lo usa dentro de funciones específicas. Con estos presupuestos de partida, recién después habrá que ver qué marco concreto o se adapta mejor al propio equipo, empresa, organización y contexto.

Para profundizar en este tema de la adopción de Kanban y sus matices, recomendamos leer esta nota.

 

¿Efectuaron una implementación de Kanban en su empresa? ¡Lo invitamos a comentar su experiencia aquí!



Deja un comentario