Cómo transformarse en una organización ágil

Pasar a un modelo operativo agile no es cosa sencilla. Particularmente para las empresas consolidadas. Si bien existen algunas organizaciones ágiles “nativas” –por lo común del sector de tecnología-, la mayoría de las compañías deben atravesar una transformación para abrazar la agilidad empresarial. Estas transformaciones varían en cuanto a alcance, ritmo y metodología. Se trata de un proceso que tiene sus etapas y que puede efectuarse en oleadas sucesivas.

 

Lo cierto es que el trabajo ágil está ganando terreno rápidamente a nivel mundial. Un estudio muestra que el 81% de las organizaciones inició su transformación rumbo a la agilidad  durante los últimos 3 años. Casi la mitad (46%) acaba de embarcarse en su viaje ágil (en los últimos 12 meses). La mayoría de los encuestados (63%) declaró que convertirse en una organización ágil es ahora una prioridad estratégica tanto para TI como para el negocio.

 

Si bien adoptar agile en un entorno controlado ve porcentajes relativamente altos de éxito, aumentar la escala es más difícil. En la investigación mencionada el 59% de los encuestados se refirió a la gestión de la cultura y el desempeño como su desafío clave en su cambio hacia la agilidad, mientras que el 39% señaló la disponibilidad de recursos equipados.

 

Rumbo al modelo operativo agile

Como se comenta en este artículo que recomendamos leer, la transformación que permite encarnar la cultura de la agilidad debe ser a la vez exhaustiva –tiene que incluir la estrategia, las estructuras, las personas, los procesos, las mesas ágiles y la tecnología-, e iterativa –ya que no todos sus elementos podrán ser planificados de antemano-.

 

Según la consultora McKinsey, existen varios caminos diferentes para alcanzar la agilidad empresarial. Pero a grandes rasgos pueden sintetizarse en tres:

 

  • Inclusivo: implica el compromiso de toda la organización para ser ágiles y una serie de olas de transformación.
  • Paso a paso: involucra un abordaje sistemático y más moderado.
  • Emergente: da lugar a metodología en sentido ascendente o “bottom-up” (de abajo hacia arriba).

 

Más allá de estas variantes, todas las transformaciones rumbo al paradigma agile contienen un conjunto de elementos comunes que se dan a lo largo de dos etapas principales:

 

  • En primer lugar toda transformación exitosa comienza con un esfuerzo por definir la aspiración. En esta etapa también hay que crear un blueprint para identificar de qué manera la agilidad agregará valor. Y diseñar y realizar pilotos del nuevo modelo operativo.
  • En una segunda instancia el ímpetu para escalar y mejorar supone incrementar el número de células –esto es, de equipos, escuadrones o pools agrupados en torno a misiones comunes-, transformar los procesos y sistemas claves y construir nuevas capacidades para sostener la transformación.

 

El factor cultural

La agilidad es, por sobre todo, un modo de pensar. Por eso, sin la mentalidad correcta, todas las demás piezas del sistema operativo pueden estar presentes, pero las compañías difícilmente capturarán beneficios significativos. En definitiva, se debe poner el foco en la cultura y conviene que haya un equipo responsable de coordinar la transformación hacia la ansiada agilidad.

 

Todas las organizaciones pueden encarar este cambio, que por cierto  también está muy conectado con la transformación digital. De hecho en realidad deberían encararlo, si no quieren quedar afuera del modelo operativo que ya empezó a ganar hegemonía y que signará los tiempos futuros en el mundo de los negocios.

Para saber más sobre cómo transformarse en una organización ágil, sugerimos leer esta nota.

 

¿En su empresa avanzaron en la transformación hacia la agilidad? ¡Sería fantástico que comente el caso aquí!



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